Con un 40% de endemismos, la fauna entomológica de las Islas Canarias es propia y especialmente rica, sobre todo en algunos órdenes o familias de insectos donde el porcentaje de endemismos puede superar el 60%.
En Canarias se distinguen dos conjuntos de islas bien diferenciados en este campo: el bloque occidental, constituido por La Palma, El Hierro y La Gomera, y el oriental, integrado por Lanzarote y Fuerteventura. A ellos se unen en mayor o menor grado, según el grupo de que se trate, las islas de Tenerife y Gran Canaria que en ocasiones forman un bloque central independiente.
En cualquiera de los casos, son numerosos los ejemplos que pueden servir para atestiguar estas relaciones faunísticas, pero obviamente nos centraremos en aquéllos referidos al bloque oriental y, dentro de él, concretamente a la isla de Lanzarote. No obstante, ha de tenerse en cuenta que dicha isla no puede ser considerada individualmente, separada de Fuerteventura, ya que ambas forman parte de un único edificio volcánico y sus relaciones faunísticas son, como es de esperar, bastante estrechas.
Los grupos que más destacan en la fauna entomológica terrestre son los insectos y los arácnidos. El primero de ellos, el más numeroso, lo integran un sinfín de especies endémicas, en muchos casos compartidas con Fuerteventura, que constituyen un fiel paradigma de la evolución que han experimentado estos invertebrados en la isla.
Además, dada su proximidad al continente africano, es en el bloque de islas orientales donde aparecen las más claras influencias norafricanas que caracterizan también ala entomofauna canaria. Aún hoy asistimos a notables casos que ilustran una de las formas en que se debió realizar el poblamiento insular. Sólo tenemos que citar la reciente introducción espontánea del himenóptero Delta dimidiatipenne (Saussure, 1852), especie de notable tamaño y gran capacidad de vuelo que en su distribución mundial se extiende desde el norte de África hasta la India, y que fue encontrada por primera vez en 1990 en 1a isla de Fuerteventura, pasando posteriormente a Lanzarote y, por último, a Gran Canaria.
Es en la entomofauna canaria existe una mayor dispersión en la bibliografia referente a Canarias, hecho que refleja en última instancia la amplitud de la biodiversidad, aún por descubrir, que debe esconderse en esta isla de parajes y microambientes únicos.