Si recorremos la costa de Lanzarote podemos observar que los acantilados costeros son prácticamente inexistentes, si exceptuamos el norte de la isla donde se encuentra el acantilado de Famara, un importante macroespacio que se extiende de Norte a Sur, desde Punta Fariones hasta el Barranco de la Horca en Teguise.
Desde el punto de vista de la vegetación constituye el enclave más completo de la isla, ya que alberga los distintos tipos de comunidades vegetales existentes en Lanzarote. Su orografía inaccesible, tanto para el hombre cómo para el ganado cabrío, ha permitido el refugio de los endemismos más interesantes y raros de la isla.
El Risco de Famara alberga una importante flora relictual con más de 12 especies exclusivas (Marrero,1992). De los 291 taxones hasta la fecha enumerados, 10 son endémicos de Macaronésia, 24 endémicos de Canarias, 21 endémicos de las islas orientales (Lanzarote y Fuerteventura), 19 son endémicos de Lanzarote e Islotes y 14 exclusivos del Risco de Famara.
Las comunidades vegetales existentes en el Risco de Famara obedecen a factores climáticos, edáficos yantrópicos. Los factores climáticos van a determinar las comunidades halófilos-costeras, las comunidades xerófilas-áridas y las comunidades termófilas, éstas últimas situadas en el cantil superior del Risco de F amara bajo la influencia suave de los alisios.
Los factores edáficos determinan las comunidades psamófilas y rupícolas y, por último, los factores antrópicos determinan la existencia de comunidades ruderales- nitrófilas.
Los acantilados constituyen la principal reserva biogénica de la isla a lo que hay que añadir el gran interés paisajístico y la envergadura de las erupciones fisurales típicas del basamento de las islas canarias. Todo ello ha justificado que el Risco de Famara fuera declarado en 1987 Parque Natural junto a los islotes del norte de la isla